Centrándome más en mi ciudad natal Cali, me pareció de suma importancia hacerle una encuesta general a una persona involucrada en la economía informal diaria. Escogí hacérsela a un niño de la calle, quien espera todo el día, haciendo maromas en frente de los carros, para recoger algo de dinero que le alcance para comer.

1. ¿Cómo es tu nombre?

R/ Steven Tascón.

2. ¿Cuántos años tienes?

R/ 11 años.

3. ¿Desde hace cuanto trabajas en las calles?

R/ Desde que tenía 7 años.

4. ¿Antes a qué te dedicabas?

R/ A jugar con mis otros 5 hermanos.

5. Entonces ¿nunca has estudiado?

R/ No. ¿Para qué?

6. ¿Cuánto ganas diariamente haciendo maromas en frente de los carros?

R/ Depende del día y del mes. Generalmente en navidad se gana más. Pero en un día normal del año entre 5 y 7 mil pesos.

7. ¿Qué haces con esa plata? ¿En qué te la gastas?

R/ En comer y en otras “cositas” (risas).

8. ¿Te gusta trabajar en estas condiciones o preferirías estar estudiando y aprendiendo?

R/ A mi me gusta trabajar, me gusta que me den platica. Cuando hace demasiado sol y llueve mucho es más difícil trabajar porque el sol calienta mucho el piso y aquí andamos descalzos.

9. ¿Estás feliz con tu vida o quisieras ser otra persona?

R/ Así estoy bien, mientras no tenga hambre. “Huyy”… pero claro que quisiera ser un “ricachon” y andar en una camioneta gigante.

10. Por último, ¿Vas a vivir toda la vida dependiendo de la economía informal o aspiras a mucho más?

R/ No se como viven los demás. Pero sí quiero mi camioneta.

En conclusión, las posibilidades de que un joven en nuestro país consiga tener una mejor vida, son escasas, pues las oportunidades de trabajo digno son reducidas y casi ocupadas en su totalidad. Es por esto que estos niños que trabajan y no se educan para una mejor formación personal, no pueden aspirar a más que a la economía informal, a pesar de ser lo jóvenes las personas con mayores aspiraciones de cambio en la vida.

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