Las investigaciones muestran que la presencia de economía subterránea e informal no solamente se presenta en América Latina, sino que también está el caso de Italia en donde la economía subterránea representa el 17.5% del producto interno bruto.

También es el caso de España que según el Centro de Investigaciones Sociológicas para el año de 1985 había tres millones de empleados que no están incluidos dentro de la población económicamente activa y que participan de la “economía sumergida”. Según expertos españoles la “economía sumergida” participa de un 25% con respecto al Producto Nacional Bruto.

Es pertinente decir que en los países desarrollados se designa como “economía subterránea”, “economía sumergida”, etc., aquellas actividades económicas que de una u otra forma están fuera de lo formal, sin incluir actividades que no son socialmente deseables, como el contrabando, el narcotráfico, etc.