Hoy, a raíz de lo que pasó ayer, salí a buscar un anciano víctima de la economía informal, el cual me pudiera compartir su forma de pensar y sus aspiraciones como colombiano. Este fue el caso que encontré en el semáforo de la 66:

1. ¿Cómo es su nombre?

R/ Adelaida Rojas.

2. ¿Cuántos años tiene?

R/ 61, dentro de un mes 62.

3. ¿Usted con quién vive?

R/ Yo tengo cuatro hijos y siempre fui madre cabeza de familia. Pero con los años mis hijos se fueron casando, y ahora solo vivo con mi hija menor que está esperando su segundo bebé y tan solo tiene 22 años.

4. ¿Cómo ha sido su vida laboral?

R/ Desde muy pequeña trabajaba con mi abuela cociendo y arreglando ropa. Cuando tuve mi primer hijo a los 15 años me dediqué a lavar y planchar ropa en una casa de familia en donde trabajaba una prima. Así dure casi 5 años hasta que mi segundo hijo cumplió 3 años, cuando entré a trabajar en la cafetería de su padre como mesera. Después de un tiempo, y cuando mis dos hijos ya estuvieron en edad de quedarse solos en la casa, comencé a trabajar como interna en una casa en el norte. Ahí duré 9 años y fui despedida injustamente. Desde entonces me he dedicado a pedir plata pues me enfermé de la columna y así es muy difícil conseguir un trabajo en construcción o lavando ropa.

5. ¿Cuánto gana diariamente formando parte de la economía informal?

R/ Eso depende. Algunos días gano 8 mil pesos y otros días menos de 4 mil. A mi me favorece que siempre estoy en el mismo semáforo y la gente ya me conoce y sabe de mi problema. Por eso me regalan ropa, comida, implementos para la cocina, etc. Aunque muchas veces me roban las cositas que me dan, por verme vieja e indefensa. Es muy inseguro donde vivo.

6. ¿Sus hijos no le ayudan económicamente?

R/ El mayor está muy enfermo también y se gasta mucha plata en sus medicinas y en su mujer. El segundo de vez en cuando me colabora pero está todo el tiempo pensando en sus 5 hijos. Mi tercera hija es la que más pendiente estaba de mi, pero se fue a vivir a Neiva con la familia de su esposo y ahora la veo muy poco. Sandra, mi hija con la que vivo, trabaja de mesera y con su sueldo es que sobrevivimos. Porque yo no tengo sueldo fijo, y así como a veces gano, a veces puede que no. Igualmente la plata se nos va en el bebé de ella, ¿se imagina ahora que está esperando otro?

7. ¿Qué aspiraciones del futuro tiene usted para su vida?

R/ Aquí en Colombia es muy difícil salir adelante. Uno no recibe ayuda del gobierno y para nadie es importante nuestras vidas. Yo solo espero poder contar con la comida para mi hija, mis nietos y para mí.

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